Alcancé Salvación

Hola, esta es mi primera vez escribiendo en el blog, así que he pasado varios días pensando que sería lo mejor para « Romper el hielo« …después de mucho reflexionar y pedirle a Dios que me guie, he decidido compartir con ustedes la historia de mi Himno preferido: ALCANCÉ SALVACIÓN.

Horatio G. Spafford, tenía algo más de cuarenta años cuando cuatro tragedias llegaron a su vida. Primero, la pérdida de un hijo varón. Más tarde, una fuerte cantidad de dinero que había invertido, se evaporó quedando económicamente mal parado. Meses después, el gran incendio de Chicago en 1871 llegó también a afectarle en gran manera en sus bienes materiales.

Tal fue el estado de la familia Spafford que decidieron, pasados dos años, hacer un viaje a Europa. La ilusión embargaba a toda la familia. Cuando llegó el día, algo retuvo al Sr. Spafford en Chicago. Pero él no quiso que su familia se viera afectada por este problema de última hora. Así que, llegando el día, envió a su esposa y cuatro hijas a emprender el viaje. Él había de encontrarlas unos días más tarde.

El día 22 de noviembre de 1873, unos días después, el barco, en el que viajaban su esposa e hijas chocó contra otro navio, hundiéndose bajo las frías aguas del océano en tan sólo doce minutos. Poco después, la Sra. Spafford llegó con otros supervivientes a una ciudad en Gran Bretaña. Desde allí, envió un telegrama a su esposo con estas dos palabras « UNICA SALVA ». Enseguida el Sr. Spafford tomó el primer barco y viajó a encontrarse con su esposa.

Se dice que durante el viaje, el navío que conducía a Spafford atravesó el sitio exacto donde se había hundido el otro barco. El capitán le indicó a Spafford donde se hallaba el infortunado buque y el lugar donde sus hijas habían perecido. Al caer en cuenta que allí era donde estaban sus hijas, Spafford descendió a su camarote y con la imagen de la tragedia en su mente, escribió los versos que componen esta preciosa melodía: Alcance Salvacion…

Cuando escuche esta historia por primera vez, sentí que me estremecia. Resultó y aún resulta increíble para mí, como este hombre de Dios, en medio de tanta angustia y tantos problemas podía decir: ..mi suerte, cualquiera que sea, diré: ¡ALCANCÉ SALVACIÓN!

Señor, permite que no pierda yo el gozo de la salvación, aun cuando las circunstancias que me rodean sean adversas, aun cuando vengan tribulaciones que me hagan preguntarme ¿Dónde está mi Dios? Que pueda yo decir como Spafford, en esos momentos de dudas: ¡ALELUYA ESTOY BIEN CON MI DIOS!  Amén.

Les dejo el video del Himno para que lo puedan disfrutar con otros ojos después de leer la historia, para mí también cada palabra cambio su significado una vez que supe el dolor con que su autor lo compuso:

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