Mi Curriculum Vitae

Estaba leyendo algunos artículos de mi amiga (Wendy), de la cual he compartido algunas reflexiones en este blog, resulta que me encontré con uno que ella titulo: Mi curriculum. Me decidí a leerlo porque sentí verdadera curiosidad por qué podría decir, sobretodo en estos días cuando yo estoy tan ocupada en el mío.

De donde yo vengo, el CV no es tan importante como aquí, incluso muchos consiguen trabajo sin tener un CV, en mi caso particular cuando termine mis estudios el mismo sistema de educación me ubico en una universidad donde estuve trabajando hasta el día que vine para Québec. Así que al llegar acá me encontre con muchas cosas radicalmente DIFERENTES y una de ellas: lo importante de tener un CV mise à jour. En mi país, un CV podía tener varias páginas (no importaba la cantidad, incluso mientras más, mejor). Acá me encuentro con la difícil tarea de resumir mi vida laboral en dos páginas, donde resalte lo verdaderamente importante y lo que me haría deseable para un puesto en particular…ufff verdaderamente difícil…

Entonces entenderan porque cuando veo en el blog de Wendy un post sobre el curriculum me dispongo a leerlo para ver si para ella ha sido igual de difícil que para mí este cambio…y sí lo fue, pero también me hizo pensar en algo mas: Mi vida laboral me cuesta trabajo resumirla en dos paginas, porque quiero tener la oprtunidad de escribir alli todo lo que pueda ser util para lograr el puesto de trabajo deseado, pero y mi OTRO curriculum, aquel que solo Dios leera y aprobará o desechará?…en ese caso me siento que quizas mi problema sea lo contrario, creo que las dos hojas sobrarian…

Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él… Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe.  Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. 

Filipenses 3:7-10

Pablo tenía un currículo excelente. Para su época, el mejor… sobre todo a los ojos de los judíos. Sin embargo, llegó a un punto en su vida en que entendió que todo carecía de valor comparado con tener a Cristo, y ante la gloriosa posibilidad de conocerle….y no solo conocerle sino de llegar a ser uno con él.

Pero, ¿realmente lo creo yo así? ¿Lo crees tú? ¿Realmente le damos ese valor a nuestra relación con Jesús?

Pablo lo veía todo como basura. Este hombre era radical. Para él no había términos medios. Lástima que muchas veces nosotros tememos a esa palabra, radical. Queremos buscar la manera de negociar porque en nuestra mente creemos que podemos tener lo mejor de ambos mundos. Y nos aferramos a la basura de este que además es efímera, ¡hoy vale y mañana no!

Este apóstol, con su ilustre currículo, llegó a entender que existe una mejor manera de vivir: experimentar a Cristo y el poder de su resurrección. ¿Por qué nos conformamos con menos?

El encuentro que Pablo tuvo con Jesús lo llevó a vivir una vida así, radical, una vida de absolutos. Todo lo demás es basura. Si Cristo vino a darnos una vida abundante en él, ¿por qué batallamos tanto por lograr cosas que un día ya no serán más, no las podremos llevar de este mundo y nos perdemos la extraordinaria oportunidad de experimentar el poder glorioso que levantó a Jesús de los muertos? ¡El poder de Dios obrando en nuestra vida, sobrenatural!

Pablo decidió que todo lo demás palidecía ante la oportunidad de llegar a ser uno con Cristo. ¿Y yo? ¿Realmente lo quiero o estoy haciéndome una con muchas otras cosas? ¿Y tú?

Sabes, cuando llegamos a entender que esto es precisamente lo que nos libera y nos permite vivir la vida como Dios la diseñó, cuando vemos todo lo demás como basura y anhelamos esa unión exclusiva con Cristo, ¡por fin estamos satisfechos!

Pablo renunció a todo, excepto a Cristo. Por eso una y otra vez, fuera como fuera, podía vivir feliz, alegre, ¡al punto de no importarle si vivía o si moría!

Tengo metas, tengo anhelos, pero no quiero que “me quiten el sueño”. Quiero que cada cosa tenga su verdadero valor. Cuando se apaguen las luces y se cierre el último capítulo de mi vida, si voy a escribir un nuevo currículo, solo quiero que diga: “Esclava de Jesucristo. Vivió para él y experimentó el poder su resurrección. A él sea la gloria.”

Atrévete conmigo, esa es la vida que Dios diseñó. No hay otra mejor!

Oración: Señor, ayúdame a cambiar mi lista de prioridades y a preocuparme mucho mas por el curriculum que Tu vas a examinar, porque ese será para toda la eternidad. AMEN

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